¿Cubata, drag queen y ChatGPT? Todo encaja.
Ojo a lo que te voy a contar. Puede cambiar al 100 % cómo usas la IA y el resultado que te da. Vamos al lío[...]
5/15/20251 min read
Ojo a lo que te voy a contar.
Puede cambiar al 100 % cómo usas la IA y el resultado que te da.
Vamos al lío:
El cerebro humano no está diseñado para memorizar.
Está hecho para sobrevivir, adaptarse rápido y ahorrar energía.
Lo sé, suena absurdo.
Sobre todo después de pasarnos media vida memorizando capitales y tablas de multiplicar.
(Pero ya sabes lo que opino del sistema educativo...)
Imagina esto:
Tu cerebro es un portero de discoteca.
Cachas. Guapete pero un poco "especialito".
Cada dato nuevo es una persona que quiere entrar.
¿Qué deja pasar?
Si alguien se cae de boca en la puerta, entra (dato con emoción).
Si es de los no se pierde un sábado, entra (aprendizaje por repetición).
Si llega vestido de Drag Queen con peluca fucsia, entra también (dato curioso).
El cerebro no guarda todo. Colapsaría.
Solo entra lo que emociona, se repite o es raro/soprendente.
¿Y esto porque te interesa?
Pues porque la IA funciona igual.
No memoriza por emoción.
Pero sí por repetición, ejemplos y contexto.
¿Entonces?
Entonces, deja de hablarle como al genio de la lámpara.
Y empieza a hablarle como a un colaborador.
Mira el ejemplo:
Quieres un cubata en la discoteca:
“Oye, ponme algo.”
Camarero: “¿Algo cómo? ¿Una cerveza? ¿Unas pipas? ¿Unos macarrones?”
O puedes decirle:
“Buenas, ponme un gin tonic de Seagrams, corto, con dos hielos y una rodaja de limón.”
Resultado:
¡Marchando gin tonic!
Entre porteros, cubatas y drag queens,
acabas de entender cómo funciona la red neuronal de la IA.
Un concepto que muchos se tiran meses estudiando…
y tú ahora ya lo tienes claro.
Desde hoy, cambia cómo hablas con la IA:
dale contexto. Mucho.
Y si te da pereza escribir, hazlo en audio.
Mañana te cuento una función nueva de GPT.


